lunes, enero 02, 2012

20 años

El dos de enero de 1992 fue mi primera reunión de agrupación. Fue en el C.P. "de San Borja" porque en Cristo Reconciliador no teníamos ni C.P. ni capilla. Si no me quivoco, la reunión fue a las 4 p.m. El Animador era Oscar Osterling, que estaba a unas semanas de irse a San Bartolo.

Éramos 5 en el grupo y hoy quedamos 3, entre ellos el buen Próspero.

Yo tenía 17 años de edad y acababa de descubrir que seguir a Cristo el Señor era lo único que le daba sentido a mi vida. Y descubrí también que seguirlo en la Familia Sodálite era lo mejor para mí. Ciertamente me enamoré del ideal cristiano y también del MVC y el SCV.

Así empecé a recorrer un camino hermoso, tratando de acercarme cada vez más al Señor. El amor y cercanía a María Santísima fueron también aumentando y su presencia la descubro a diario porque ella es muy buena.

Con el MVC aprendí a rezar, a estudiar la Fe, a razonar mejor, a dialogar, a hacer ejercicios, a comportarme, a participar mejor de los sacramentos (especialmente la Eucaristía), a cantar, a trabajar, a divertirme, a hacer apostolado, a superar mis miedos, a confiar en Dios y en los amigos, a ayudar a otros, a organizar actividades, a ser ambicioso (sanamente), y un largo etcétera. Todo esto de la mano de Dios, de Santa María y de los hermanos.

Uno tiende a pensar que todo tiempo pasado fue mejor, pero en mi caso no es tan cierto. Antes yo disponía de mayor tiempo para las actividades apostólicas. Hoy, a cargo de una familia, el tiempo disponible se reduce, pero no la actitud. Yo deseo participar de la mejor manera en cuanta actividad apostólica sea posible, y le pido a Dios que me permita hacerlo, que me permita ser por siempre parte activa de la Familia espiritual, ahora con mi esposa y mi hija. Con los años me he vuelto más reflexivo y pienso poner ese talento al servicio de Dios.

Dios también me ha permitido en estos años ver muchas cosas en la Familia Sodálite. Me ha permitido conocer al Fundador, hacer grandes amigos, ver las grandes conquistas, ver y sufrir los grandes golpes, y pienso que todo es por algo, y ese algo es mi santidad, mi mayor acercamiento al Amor. Dios no permite nada que no me acerque más a Él desde mi debilidad. Y a propósito de debilidad, sé que tengo muchas, y sé que, por esos misterios del amor divino, ellas no le han ganado a mi amor a Dios. O mejor dicho: al amor de Dios por mí. ¡Bendito sea el sacramento de la Reconciliación! Hoy experimento fragilidades nuevas que me empujan a la tristeza. Le pido a Dios que aleje de mí a esas tentaciones y que me conceda triunfar con su ayuda. Todo es parte de la vida de un cristiano, en este caso: de un emevecista.

Pueden cambiar muchas cosas, pero el amor al Dulce Jesús y mi identidad y misión emevecistas no. Eso espero y le pido a Dios. Si alguien lee esto, pídaselo también por favor.

Con el tiempo veo que en estos años he hecho, por bondad de Dios, cosas grandes y buenas. Y veo también que he metido la pata muchas veces. A Dios le doy gracias por lo primero y le pido perdón por lo segundo, es parte de la vida.

Empecé como Agrupado Mariano y ahora soy miembro de Familia de Nazaret, realidades distintas pero igual de hermosas.

Estos 20 años me llevan a pensar y a actuar. A tomar decisiones concretas con espíritu positivo. El SCV acaba de cumplir 40 años y la refexión va en la misma línea.

Me gustaría escribir más cosas que hay en el corazón pero el tiempo es corto. A Dios y a Santa María les pido me permitan ser fiel hasta el fin. Que me acerquen más a ellos y me concedan transmitir a más personas la gran dicha de ser cristiano. ¡Bendito sea Dios! ¡Gracias por el MVC y por haberme llamado a él!

2 comentarios:

Jorge Guillén dijo...

Siempre me alegra leer lo que escribes. Demos gracias a Dios por el don de esta familia espiritual!!

Mauricio A. dijo...

Gracias por tu testimonio. Realmente muy edificante. Que el Señor te siga acompañando.